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Proyecto de Salud: Morena 2018-2024

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Proyecto de Salud: Morena 2018-2024

La propuesta de morena se basa en un sistema de salud público, universal y gratuito, con énfasis en la Atención Primaria a la Salud Ampliada y con especial atención a las zonas geográficas y población más desfavorecida.

A continuación te presentamos la propuesta que trae consigo en cuanto al tema de salud, el Proyecto de Nación 2018-2024:

Sector Salud

Proyecto

Proteger y garantizar el derecho a la salud en igualdad de condiciones para todos los mexicanos.

Resumen Ejecutivo

La salud es un derecho básico de las personas. El Proyecto de Nación 2018-2024 reconoce la salud como eje fundamental. Contempla como uno de sus objetivos principales fortalecer el Sistema Público de Salud (SPS) en su conjunto, para lograr un enfoque no sólo curativo sino también preventivo e integral y mejorar la eficiencia de su operación. Esto permitirá obtener mejores resultados en salud y en calidad de vida, de tal forma que se logre una cobertura universal, donde los medicamentos y los servicios públicos en consultorios, clínicas y hospitales, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada, sean accesibles y gratuitos. Con ello se reducirán las desigualdades en salud y se detendrá el aumento de las enfermedades crónicas, así como el gasto de bolsillo en salud, particularmente de los hogares pobres. La salud es multifactorial, por lo que la prevención debe ligarse también a la política de cultura física, deporte y nutrición.

Antecedentes y situación actual

• México cuenta con indicadores de salud que son preocupantes y con un acceso desigual al sistema, que se asocia con una extraordinaria y creciente desigualdad en las condiciones de salud.

• El sistema público de servicios de salud sigue siendo el proveedor más importante. La política seguida por el Seguro Popular, en su forma actual, no ha garantizado el acceso a los servicios de salud después de 15 años. México tiene 20.5 millones de personas no tienen acceso a ningún tipo de seguridad social ni al Seguro Popular.

• Los hogares, principalmente de altos ingresos, realizan pagos directos en bienes y servicios de salud y participan con el 53% del gasto total en salud.

• El financiamiento público destinado a este sector es bajo (2.8% del PIB), comparado con el 6% recomendado por los organismos internacionales. Esta situación se agrava con el subejercicio y el mal uso de los recursos, presentes en la mayoría de las instituciones. La Auditoria Superior de la Federación (ASF) estima en 20.6% los recursos que podrían estar mal utilizados.

• La corrupción y la falta de rendición de cuentas dificulta evaluar, de forma independiente, la consecución de las metas establecidas. Por su parte, el desvío de recursos afecta gravemente la calidad y eficiencia de los servicios que se ofrecen, con la consecuente insatisfacción de la población, particularmente los largos tiempos de espera para recibir atención especializada, así como la falta de medicamentos y otros insumos que deberían ser entregados gratuita y oportunamente.

• La cobertura limitada del Seguro Popular deja en un estado de desprotección a la población que no goza de seguridad social laboral y que padece alguna enfermedad no cubierta por la póliza de dicho Seguro. Esto representa uno de los grandes desafíos del México actual.

 • El envejecimiento de la población y el cambio en los tipos de enfermedades han creado nuevos problemas en México y en el mundo.

• Las enfermedades crónicas no transmisibles constituyen hoy el 80% de las principales causas de mortalidad y continúan aumentando. En México, 6.2 millones de personas viven con diabetes y, debido a la mala atención que reciben, tendrán complicaciones tan graves como las amputaciones (20 mil al año) o la insuficiencia renal (100 mil personas).

• Todavía mueren 38 mujeres por cada 100 mil nacidos por causas relacionadas con el embarazo y 12 mil niños no sobreviven su primer año de vida. Esto ocurre con mayor frecuencia en municipios y regiones de alta o muy alta marginación.

• El estado ha desatendido la promoción del cuidado de la salud tanto como la prevención. La actual política de salud no promueve efectivamente los hábitos saludables. Las condiciones socio-económicas de la población imposibilitan una adecuada alimentación y una sana recreación, situaciones que favorecen el incremento de las enfermedades crónicas.

• México vive una paradoja: por una parte, tiene el mayor índice de sobrepeso y obesidad en niños entre los países de la OCDE; pero, por la otra, persiste la desnutrición. Según datos de UNICEF México: "En el grupo de edad de cinco a catorce años la desnutrición crónica es de 7.25% en las poblaciones urbanas, y la cifra se duplica en las rurales"

• El tabaquismo y consumo de alcohol van en aumento entre los jóvenes y, particularmente, entre las mujeres, con la consecuente carga de enfermedades y accidentes.

• El uso de drogas ilegales en jóvenes de 12 a 17 se ha incrementado cuatro veces en el último año.

• Se cuenta con un amplio sistema de vacunación, pero sólo 37% de los niños reciben en tiempo y forma sus vacunas, y 10% no recibieron ninguna en el último año. La atención debe centrarse, por tanto, en el número de niños vacunados y no en la cantidad de vacunas distribuidas.

• Algo tan importante como la lactancia, exclusiva hasta los 6 meses de edad, sólo se da en uno de cada tres niños.

• El embarazo en adolescentes se ha incrementado de manera alarmante y, hasta hoy, las políticas públicas para su prevención no han dado los resultados esperados. Se estima una cifra de 400,000 embarazos al año en menores de 18 años.

• Hay bajos y variables niveles de detección oportuna de cáncer de mama, lo que muestra que la política de prevención en este rubro también ha fallado.

 • La mala prescripción médica y la prescripción incorrecta por parte de la industria farmacéutica, provoca un aumento en la resistencia antimicrobiana y daños en la salud.

• La mortalidad por Infarto Agudo al Miocardio en mayores de 45 años es 3 veces más alta que en países más desarrollados, debido a la carencia de un sistema de atención de emergencias eficiente. Carencias importantes y mala distribución geográfica de los recursos de atención en el sector público

• Existe una gran desigualdad geográfica de infraestructura de salud y de recursos humanos entre los estados más prósperos y los más pobres como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y zonas del Estado de México y Veracruz. • Faltan centros de salud y hospitales generales y de alta especialidad, lo que impide la continuidad de la atención con criterios de calidad e integralidad. México aún no ha alcanzado el indicador internacional mínimo de una cama hospitalaria por cada mil habitantes.

• Faltan médicos debidamente formados sobre la base de las necesidades de salud de la población, que contrasta con la formación de especialistas.

· Existe un gran déficit de enfermeras. Los países de la OCDE tienen 8 enfermeras por cada mil habitantes, mientras que México sólo cuenta con 2. Carencia de políticas intersectoriales efectivas para proteger la salud. • Los determinantes sociales son cruciales para la salud poblacional, sin embargo, la política intersectorial implementada no ha mostrado su efectividad. Los programas para abatir la pobreza diseñados bajo un criterio de focalización, debe dar lugar a una política de desarrollo de derechos sociales universales.

• El cambio climático, con sus efectos sobre la salud, es un desafío muy importante que requiere acciones firmes.

• La violencia generalizada se ha convertido en un problema de salud pública al grado de provocar una disminución en la esperanza de vida entre los hombres de 15 a 39 años y, entre las mujeres, de 10 a 24 años. Debilidad del sistema de rendición de cuentas

• Las políticas de rendición de cuentas no han evitado la corrupción. Los indicadores diseñados en el marco de una política de planeación tecnócrata no siempre dan cuenta de manera clara, sencilla y accesible a la población acerca de los resultados esperados.

• Los sistemas de información no son integrales y no siempre son facilitadores de la toma de decisiones. Mención especial merece la falta de un sistema único de información de medicamentos, lo que provoca un desperdicio nacional del recurso para esos insumos, y una disparidad en los precios de compra al no contar cada entidad con la información que permita comparar la situación del mercado de la salud. La industria farmacéutica ha sido la gran beneficiada de esta situación, no el paciente. Principios rectores del Proyecto de Nación 2018-2024 para el Sector Salud

• Buen gobierno, con el compromiso ético de una gestión pública que garantice la eficiencia, transparencia y honestidad.

• Universalización, que garantice la igualdad en el acceso, en la calidad de los servicios y en la equidad de la asignación de recursos.

• Priorización de la población pobre y excluida de los servicios de prevención y salud para garantizar que todos los mexicanos tengan una cobertura de servicios equivalentes.

• Equidad para el desarrollo de políticas y programas que reduzcan la desigualdad en salud, abordando las determinantes socio-económicas y la atención de grupos vulnerables, a fin de garantizar que cada mexicano tenga acceso a los servicios de salud de acuerdo a sus necesidades.

• Enfoque de promoción, prevención e integralidad, con prioridad en la educación, promoción y protección de la salud así como en la prevención de enfermedades.

 • Participación y colaboración social y ciudadana en el diseño, formulación y operación de políticas y programas.

• Intersectorialidad para que el objetivo de una vida saludable esté contenido en todas las políticas públicas.

• Evaluación, transparencia y rendición de cuentas en todo el sistema de salud para combatir la corrupción y garantizar su buen funcionamiento.

• Solidaridad para financiar el sistema con base en una política fiscal que se sustenta en la contribución equitativa del ingreso de cada persona. Líneas de acción 1. Transformar el modelo de atención sanitaria actual hacia uno basado en atención primaria integral, lo que resolverá el 80% de los problemas de salud en el primer nivel.

· Este nuevo modelo debe acompañar a la persona a lo largo de su vida y organizar el contacto de los pacientes con el sistema de hospitales y especialistas, a través de redes de atención integrales.

· Un papel clave será el de las unidades de atención en la comunidad y el trabajo territorial con la población; para fortalecer el papel conductor de las jurisdicciones sanitarias en el trabajo territorial, en las acciones de epidemiología y seguridad sanitaria.

2. Fortalecer el trabajo transversal con otras instancias de gobierno y la industria, que modifiquen las malas condiciones de vida y trabajo, promuevan un entorno que favorezca los ambientes y los hábitos colectivos saludables.

3. Fortalecer y ampliar el sistema público de salud en lo que corresponde a recursos humanos y físicos, priorizando las unidades de primer nivel y de mediana complejidad en las regiones desfavorecidas. Elaborar un plan integral sexenal de ampliación y fortalecimiento del sistema público de salud con objetivos comunes y la participación de todos los proveedores públicos de salud federales y estales, impulsando la rectoría de la Federación y estableciendo metas para todos los proveedores, con una vigilancia ciudadana en su cumplimiento.

4. Participación y control social. La construcción de un nuevo modelo requiere una nueva ética del servicio público que privilegie la atención digna, humana, eficiente y técnicamente competente, así como la participación efectiva de todos los involucrados en el sistema de salud, a través del diálogo sustentado en información.

5. Combatir la corrupción y mejorar la administración. Se favorecerá la transparencia en el uso de todos los recursos públicos. Se utilizarán mecanismos de “subasta” y un sistema único nacional de registro de las etapas del ciclo de compra, distribución y consumo. Se adecuará la administración a las necesidades de los servicios eliminando barreras burocráticas.

6. Impulsar una política nacional de medicamentos y de otros insumos médicos que garantice la sustentabilidad, mediante el fomento de la producción nacional, pública y privada, e incorporando tecnología para la correcta prescripción y uso. Se fortalecerá la fármaco-vigilancia, especialmente la relacionada con los antimicrobianos.

7. Garantizar el financiamiento necesario y una nueva estructura del sector público de salud. Se propone aumentar el financiamiento público efectivo en, por lo menos, 1% del PIB.

8. Calidad y calidez de los servicios de salud El mejoramiento de la calidad no depende de intervenciones administrativas aisladas sino de un conjunto de medidas sustentadas en la suficiencia de recursos humanos, materiales e infraestructura en salud, así como en procesos de organización eficientes. La calidez es consecuencia de una cultura que pondrá en el centro el humanismo y el servicio a la comunidad y al paciente. 9. Implementar un sistema de urgencias efectivo que responda de manera eficaz ante cualquier necesidad impostergable de las personas como son el infarto, los traumatismos por accidentes o violencia o como resultado de desastres naturales, con la participación de todos los servicios públicos.

10. Establecer un pacto por la salud pública que siente las bases para el adecuado abordaje de las determinantes socio-económicas de la salud y los factores ambientales. Para ello, se instrumentarán las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de incluir “salud en todas las políticas”, para que las autoridades promuevan una vida saludable que, en todos los ámbitos, vigilen la instrumentación de políticas que pudieran dañar la salud.

11. Investigación en salud. La investigación de las enfermedades crónico-degenerativas (en particular las de base neurofuncional), las afecciones músculo-esqueléticas, la insuficiencia renal crónica, la nutrición materno-infantil y las derivadas de los problemas ambientales y del cambio climático, son algunas de las más representativas.

12. Sistemas de información y evaluación. La información sólida y confiable para la evaluación, así como la toma de decisiones relacionadas con el sistema de salud en su conjunto para la salud poblacional serán una prioridad nacional, a efecto de que la ciudadanía y los organismos evaluadores gubernamentales, cuenten con los datos necesarios para ejercer un control que garantice la mejora de resultados en el sector salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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