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"El cáncer ya no es sinónimo de muerte": Edith González

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"El cáncer ya no es sinónimo de muerte": Edith González

Esta entrevista exclusiva se publicó en la versión impresa de LaSalud.mx en Milenio Diario, el día de hoy.

“El cáncer, una enfermedad con propósito”: Edith González

Constanza ve a una mamá empoderada, no me ve triste, ni mortificada; ve a una mamá ocupada en sus tratamientos, que se documenta; ve a una mamá ocupada en sí misma, en su salud, que está contenta y bien con ella misma; ve a una mamá que trabaja en cómo vamos a difundir la detección temprana del cáncer de ovario. Ella está involucrada, esto es un logro de las dos.

•             La reconocida actriz, quien hoy  está  en  remisión  del cáncer de ovario que se le diagnosticó hace casi un  año, compartió con LaSalud.mx que para vencer a este mal, primero hay que desmitificarlo, pues esa palabra ya no es sinónimo de muerte, y tomando el liderazgo de la enfermedad con amor, alegría y tranquilidad.

•             Invitó a las mujeres con cáncer a estar atentas, informarse, atenderse a tiempo, seguir seriamente tanto su tratamiento como las instrucciones del oncólogo, cuidar su alimentación, hacer lo que sientan de corazón y, sobre todo, a creer en lo que llamó su “Poder Interior” para salir adelante, pues la salud “es una decisión con determinación, es vivir en amor y en armonía”.

•             Además, expresó que para ella y su familia, el cáncer es una enfermedad con propósito.

LaSalud.mx.- Ante la pregunta de cuál fue su reacción inicial y la de su familia ante la noticia de su enfermedad, Edith González sentenció que “es importante, en primer lugar, desmitificar la palabra “cáncer”; hoy por hoy, ya NO es sinónimo de muerte; de hecho, cada día existen más casos de éxito frente a él. Y la segunda actitud es tratarlo con la seriedad que se merece: tengo cáncer, lo trato como niño berrinchudo, pero con la formalidad con que toca tomar los tratamientos. Esta parte sí es muy seria, tienes que ser consistente y concisa alrededor del tratamiento, siempre de la mano del oncólogo y con la Fe profunda de que vas a salir adelante.

Por más extraño que pueda parecer, lo tomé de una forma muy natural, porque como hija de un canceroso, cualquier médico siempre te pregunta si tienes antecedentes. Era algo que he tenido presente, no me tomó por sorpresa, ni me volvió loca; me dije: “¡Ok!, ya sé que lo tengo, qué tengo que hacer”.

Además, he entendido que el enfermo es quien lleva el liderazgo durante este proceso, pues el cáncer, como otras enfermedades, arrastra a toda la familia, pero si quien lo padece lo toma con entereza, con suavidad, con tranquilidad, eso es lo que le va a contagiar a la familia; eso yo lo tenía muy claro. Al escuchar la noticia, mi familia    lo tomó obviamente con la gravedad del caso, pero con la serenidad de que el enfermo está tranquilo y haciendo su parte. Esto es muy importante, es vital, lo que el enfermo transmite a sus allegados, amistades y familia, a todos”.

LaSalud.mx: Para ti, ¿qué es lo más importante para hacer frente al cáncer de ovario?

Edith González: La certeza de estar con médicos especialistas: los oncólogos; la determinación de seguir un tratamiento y de que vas    a salir adelante; la seguridad en ti misma y en tu propia Fe, de que el Poder está dentro de ti.

LaSalud.mx: ¿Qué recomendarías a las mujeres mexicanas que viven con este padecimiento, a sus parejas y a sus familias a partir de tu experiencia con la enfermedad?

Edith González: Que vivan, que se atrevan, que si no tienen pelucas se atrevan; si las tienen y se las quieren poner, que se la pongan. Lo que les recomiendo es que hagan lo que sienta su corazón y nunca pierdan la determinación, y que nunca vayan si no es de la mano de un médico especialista: con el doctor todo, sin él, nada. Si les recomiendan el agüita, la pomada, etcétera, todo se lo enseñes a tu doctor, y si él dice que sí, te la tomas, si él dice que no, no te la tomes; siempre de la mano de la ciencia, auto observándote.

La Fe está en uno y también la creencia de salir adelante, el Poder está dentro de ti. Por supuesto, se vale rezar, orar, pedir salud y otras cosas, pedir ¡baños de luz! Se pasa por tantas cosas, pero es importante también verlas con sentido del humor.

Un punto esencial: todo el mundo te va a decir cosas lindas, te va a apoyar, te dirá que tú puedes… Pero lo más importante es creértelo, que tú creas en ti misma y creas en ese poder interior.

LaSalud.mx: ¿Qué opinas del panorama actual del cáncer de ovario y del cáncer en general en México?

Edith González: El panorama del cáncer no es en México, ¡es en el mundo! Existe ya mucha investigación, muchas rutas, pero el enfermo se ve expuesto a muchos charlatanes, y aun dentro del campo de la ciencia, está expuesto a muchos caminos. Esto es lo más difícil, es lo complicado, porque es importante sentir la tranquilidad de qué camino tomar. Por eso, siempre he dicho: Información es Poder, ¡infórmense, infórmense, infórmense! Hoy existe nanoterapia, inmunoterapia y terapias estándar como la radioterapia y quimioterapia, pero también hay complementos: no estresarse, guardar la calma, la alimentación, que juega un papel muy importante, y por supuesto, lo obvio, no fumar. En cuanto al cáncer de ovario, hay que estar atento a los signos: sangrados irregulares, cambios de peso repentinos, dolores, cambios de temperatura. Es importante hacerse un ultrasonido y acudir al médico, para que él los remita con el oncólogo si es necesario, no al ginecólogo. También es importante la infraestructura, tiene que cambiar, porque si tienes sangrados irregulares te mandan con el ginecólogo, y él hace los exámenes de rutina, pero el cáncer de ovario no se detecta con estas pruebas, requiere de otras. Por eso, si te sientes mal aun después de los exámenes de rutina, debes insistir, “ponerte necia”, ir al oncólogo sin miedo y ser determinada: la salud es una decisión con determinación. No hay que tener miedo de ir al médico; si sientes una bolita, debes acudir inmediatamente con él, no jugártela dejando pasar tiempo.   En el cáncer en los niños, darles abrazos de amor todo el tiempo, amarlos para detectar si tienen sus ganglios  inflamados o bolitas, si  la temperatura les varió; estar atentos al color de la piel. Cada vez el cáncer está en edades más tempranas, por eso siempre debemos dar un abrazo de amor a los niños.

LaSalud.mx: ¿Cuáles fueron en tu caso los signos de alerta antes de la detección?

Edith González: Sangrados irregulares, baja de peso y un fuerte dolor en la espalda.

La Salud.mx: ¿Qué tratamientos has utilizado para tu enfermedad?

Edith González: Quimioterapia, Inmunoterapia y uno básico: todos los días me tomo mis 15 vitaminas de fe.

LaSalud.mx: ¿Cómo han cambiado tus hábitos alimenticios, de ejercicio, etcétera?

No tomo azúcar,  no como pan blanco y tomo fitoquímicos como      la manzanilla, el perejil, la hierbabuena, el ajo y la cebolla, que son antitumorales. Consumo la comida pasadita de media, no súper cocida, ni el pan muy tostado, ni la carne muy asada, nada muy cocido. La dieta es muy importante: ahora incluyo almendras, arándanos, cascara de limón en las frutas y ensaladas. También es bueno guiarte con tus médicos para la alimentación.

El ejercicio lo he retomado paulatinamente pidiendo autorización médica; ya en este momento, después de la remisión, estoy tomando 40 minutos de ballet.

LaSalud.mx: ¿Qué ha cambiado en tu vida y la de tu familia a partir del cáncer de ovario?

Edith González: Yo no creo que haya cambiado en sí, lo que ha sucedido es que todo se ha exponenciado. No estoy cambiada, estoy exponenciada: si antes era alegre, ahora soy mucho más alegre.

Lo que sí ha cambiado es que me atrevo a hacer públicamente más locuras. Habrá algún amargoso al que eso no le guste, pero a mí eso me vale soca; me importa estar bien conmigo misma. Antes no habría salido caminando descalza en público; ahora, francamente, si eso me hace feliz, lo hago y ya. He tomado más riesgos públicamente, puede ser que muchas cosas ya las hacía, pero no de ese modo.

LaSalud.mx: ¿Cómo manejas el tema con tu esposo y con tu hija Constanza?

Edith González: Con mi esposo ha sido fácil porque él es viudo y su primera esposa falleció de cáncer; entonces sabe de qué se trata todo esto, los cuidados, que son muchos; sabe y se ha documentado sobre muchos temas, por ejemplo, que algún golpe normal en la rodilla que para cualquiera es un moretón, para un paciente con cáncer o en este proceso es una inflamación  del tamaño  de la rodilla.  Los  cuidados  sí son muchos, pero mi esposo los conoce y me acompaña. Hemos pasado momentos chuscos, como cuando se me cayó el pelo, pero tenemos la fortuna de que aquí la enferma, bueno o malo, todo se lo ha tomado en parte con humor; yo gritaba: ¡Lorenzo, se me está cayendo el pelo!! Son cosas que pueden ser impresionantes, pero como todo, es mejor asumirlo de la mejor forma, y lo he tomado con humor cuando se puede. Él lo toma bien, pero de verdad yo creo que lo ha hecho así porque tiene una enferma un poco alivianada, y yo estoy rayada porque tengo a un señor que sabe Amar, un señor que está y que se queda. Es un gran hombre.

¡Y con Constanza! Esta es la parte que mencionaba antes, que es muy importante. El enfermo sólo tiene una cosa en que pensar: en él mismo, en él mismo y en él mismo; el cáncer no es generoso en ese tema, pues te obliga a pensar en ti mismo para poder salir adelante. No puedes pensar en los demás, en qué le cae bien a los demás, te obliga a ser genuinamente tú y a pensar en ti, después en ti y, por si hubiera dudas, en ti. Pero haciéndolo de esa manera, concentrado en tu salud, con serenidad, alegría y amor, es lo que contagias a tu familia; ellos están tranquilos al verte y así llevas la batuta. Constanza no entendía porque le dimos la noticia con una sonrisa, y se lo dije así porque siempre supe que no iba a haber nada de qué preocuparse, sea cual sea el desenlace; porque tiene una mamá que es amante de la vida, que abraza la vida con todo su ser. Eso es lo que quiero que se quede Constanza como aprendizaje, porque es lo que mi padre me dio durante su enfermedad; estoy replicando su conducta durante el proceso. No espero replicar el desenlace, sino su conducta, de abrazar, de no cuestionar, de incluirla siempre en todo; ella es parte del todo.

Nosotras no preguntamos ¿por qué? sino ¿para qué? ¡Ésta es una enfermedad con propósito! Y creemos que podemos enseñar un poco a la gente una nueva cara del cáncer,  que muchas personas tienen y que lo viven así, como nosotros, pero que quizás no se ha visto públicamente. Al cáncer se le puede ver de tú a tú, se le puede decir ¡tú conmigo no vas a poder! Ella está muy asertiva en relación al cáncer de su mamá, porque ve a una mamá empoderada, no me ve triste,   ni mortificada; ve a una mamá ocupada en sus tratamientos, que se documenta; ve a una mamá ocupada en sí misma, en su salud, que está contenta y bien con ella misma; ve a una mamá que trabaja en cómo vamos a difundir la detección temprana del cáncer de ovario. Ella está involucrada, esto es un logro de las dos.

La Salud.mx: ¿Cuál es la responsabilidad de figuras públicas como tú frente al problema del cáncer de ovario en particular y del cáncer en general en México?

Edith González: Ninguna, la responsabilidad es la que cada quien quiera asumir: bastante tiene un enfermo de cáncer con salvarse a    sí mismo, estar yendo a los tratamientos, que son durísimos, como para todavía tomar una responsabilidad pública. Las figuras públicas somos seres humanos y no tenemos responsabilidad de abrirnos en esos momentos; yo lo decidí porque fue mi gusto y mi deseo, porque mi padre me heredó una forma de ver la vida llena de amor frente a este padecimiento, y también cuando supe las altas cifras de cáncer de ovario.

Mi padre me heredó ver la vida con amor frente a todo, y él daba. Cada Día de Muertos mi padre juntaba la calaverita para darles a los niños. Él también tomó toda la responsabilidad sobre su propia salud, nadie lo acompañó a tratamiento. Así, yo escojo ser feliz, hacer pública (mi enfermedad) porque es importante la detección temprana, porque es necesario desmitificarlo.

La Salud.mx: Tenemos entendido que empezaste a ensayar la obra de teatro Un día Particular estando aún en tratamiento, antes de ser remitida. ¿Por qué esa decisión? ¿Cómo lo asumiste?

Edith González: Uno, porque ya quería trabajar, y dos, le consulté a los oncólogos y me lo permitieron por mis condiciones. Muy importante: no hago nada si no consulto antes a mis médicos: ellos dijeron “puedes”, y yo creo que puedo, y porque quiero puedo y porque puedo estoy.

La Salud.mx: ¿Cómo estás de salud hoy en día y qué viene para Edith González a nivel profesional y personal?

Edith González: Estoy muy bien, en remisión, que es una palabra muy dulce, y viene para mí… ¡la vida! Como dice Miguelito, el de Mafalda: “Vivir” y Mafalda le responde: “Tan chiquito y tan organizado”. Yo estoy muy organizada, ¡VOY A VIVIR!

LaSalud.mx: Por último, para Edith González, ¿qué consideras salud?

Edith González: La salud es lo que nace en El Centro de tu Corazón, que va al cerebro, y que va a todo tu cuerpo; salud es vivir en amor y en armonía.

Esta entrevista exclusiva se publicó en la versión impresa de LaSalud.mx en Milenio Diario el día hoy, puede consultar la Edición Digitalizada en https://issuu.com/grupo-mundodehoy/docs/julio_2017

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